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La vacunación

Las vacunas evitan en el mundo, cada año, la muerte de seis millones de personas, están surgiendo algunos grupos de objetores y contrarios a las mismas, que se basan en los efectos secundarios (que son mínimos) que pueden producir y algunas dudas que tienen sobre su efectividad, lo que hace que ciertas personas tengan la sensación de que no son necesarias.

Este movimiento contra las vacunas, va teniendo adeptos cada día. ¿Por qué ocurre este fenómeno? ¿Por qué contaminan la opinión pública con falsas informaciones no contrastadas, contrapuestas a la evidencia científica que demuestran la efectividad de las vacunas y la importancia de estar vacunados, no solo individual sino colectivamente?








Los ciudadanos tenemos una responsabilidad doble: individual y colectiva. En el apartado individual, podríamos justificar o excluir a quien no quiera vacunarse. Pero en lo que respecta al deber con la comunidad, no hay ni justificación ni excepción: individualmente tenemos la obligación de vacunarnos para proteger a la colectividad, mediante el efecto «paraguas» protector que se despliega en la comunidad cuando en esta, la mayoría de los ciudadanos está correctamente vacunada.

Se han presentado algunos brotes de enfermedades que podrían haberse evitado, si la población en conjunto hubiera estado inmunizada. Este hecho nos debe hacer recapacitar en la obligación ética y legal que tenemos de vacunarnos y tener en cuenta que la Salud Pública es un bien común que hemos de proteger entre todos actuando responsablemente cada uno. 

Las vacunas evitan enfermedades y también las secuelas que estas puedan dejar y el sufrimiento por ellas tanto en pacientes como en seres queridos, amén del gasto que supone para todos.