Este movimiento contra las vacunas, va teniendo adeptos cada día. ¿Por qué ocurre este fenómeno? ¿Por qué contaminan la opinión pública con falsas informaciones no contrastadas, contrapuestas a la evidencia científica que demuestran la efectividad de las vacunas y la importancia de estar vacunados, no solo individual sino colectivamente?
Los ciudadanos tenemos una responsabilidad doble: individual
y colectiva. En el apartado individual, podríamos justificar o excluir a quien
no quiera vacunarse. Pero en lo que respecta al deber con la comunidad, no hay
ni justificación ni excepción: individualmente tenemos la obligación de
vacunarnos para proteger a la colectividad, mediante el efecto «paraguas»
protector que se despliega en la comunidad cuando en esta, la mayoría de los
ciudadanos está correctamente vacunada.
Se han presentado algunos brotes de enfermedades que podrían
haberse evitado, si la población en conjunto hubiera estado inmunizada. Este
hecho nos debe hacer recapacitar en la obligación ética y legal que tenemos de
vacunarnos y tener en cuenta que la Salud Pública es un bien común que hemos de
proteger entre todos actuando responsablemente cada uno.
Las vacunas evitan
enfermedades y también las secuelas que estas puedan dejar y el sufrimiento por
ellas tanto en pacientes como en seres queridos, amén del gasto que supone para
todos.
